En el ámbito popular existe cierta tendencia a equiparar Mindfulness con meditación, presentando ambos términos como sinónimos.
Como veremos en este artículo, si bien ambos conceptos tienen puntos de conexión, Mindfulness y meditación no son sinónimos.
Muchos estaréis confundidos y os estaréis haciendo la pregunta…
¿En qué se diferencia Mindfulness y meditación?
Como comentamos en artículos anteriores, Mindfulness es un estado mental caracterizado por la atención consciente a la experiencia presente aceptándola tal y como se está dando, denominando a su vez Mindfulness a todas las técnicas con las que podemos entrenar esta atención.
Si bien parte de esas técnicas atencionales son una forma de meditación, Mindfulness no se limita a esta, pudiéndose lograr altos niveles de atención sin meditar formalmente.
Una de las fórmulas para conseguir esto es realizando las actividades de la vida diaria con atención plena. De hecho, la ciencia ha demostrado que es este proceso de llevar la atención al día a día lo que realmente tiene potencial transformador, produciendo bienestar físico y psicológico. El problema en este punto radica en el hecho de que es muy complicado mantenerse atento en el día a día si antes no se entrena meditando formalmente.
Más allá de esto, Mindfulness también incorpora técnicas psicoeducativas que son ajenas a la meditación, como las que se utilizan en Aceptación Radical, la Terapia Dialéctico Conductual u otras herramientas propias de la Psicología Positiva.
Por el contrario, no todos los tipos de meditaciones están relacionadas con Mindfulness o el entrenamiento de la atención.
Para entender este punto, vamos a analizar los tres grandes grupos de meditaciones que existen:
Meditaciones atencionales
Son el tipo de prácticas que se utilizan en Mindfulness. tienen como objeto ejercitar la habilidad de manipular la orientación y apertura de la atención, así como monitorizarla, detectarla, o desengancharla de distractores.
Meditaciones generativas
Se utilizan en las tradiciones contemplativas para desarrollar cualidades. El objetivo de estas prácticas no se limita a observar, utilizándose estas técnicas para modificar pensamientos o emociones. Pretenden desarrollar cualidades en el practicante que armonicen las relaciones interpersonales, desarrollando cualidades individuales como la paciencia, la ecuanimidad o la compasión, términos que desarrollaremos en futuros artículos.
Meditaciones deconstructivas
Este tipo de meditaciones buscan el autoconocimiento de los modelos internos de funcionamiento que hemos ido desarrollando a lo largo de la vida, permitiendo a quien las practica transformar patrones e inercias aprendidas. Estas meditaciones nos permiten indagar en torno a las »etiquetas» con las que se describe nuestro »yo», disolviéndolas y permitiéndonos un funcionamiento menos egocéntrico en el que estructuras duales como »yo/los otros» y »sujeto/objeto» no dirigen la experiencia.
Si bien las prácticas atencionales son las que concentran la mayoría de estudios científicos (El 75% del total), poco a poco la ciencia va desarrollando investigaciones en torno a las prácticas propias de las otras dos categorías.
En este sentido, los últimos programas en Mindfulness van incorporando técnicas con demostrada evidencia de meditaciones no atencionales, superando de esta forma las limitaciones que suponía la práctica aislada de Mindfulness.
