Pasaremos por alto el error común de vincular Mindfulness con meditación como si ambos conceptos fuesen sinónimos, pues ya dedicamos a esto un artículo íntegro.
En este caso nos centraremos en los principales…
MITOS Y PREJUICIOS SOBRE MINDFULNESS
No todos estos mitos van a ser despectivos hacia la práctica. Existen también falsas ideas que inflan las bondades de Mindfulness y nos lo muestran como la panacea.
Mitos negativos sobre Mindfulness:
Mindfulness es una práctica oriental y budista: Como ya hemos repetido en varias ocasiones, el origen de Mindfulness debemos buscarlo en diversas prácticas espirituales, sobre todo orientales.
Sin embargo, esta no son las únicas fuentes de las que se nutre Mindfulness. Independientemente de esto, nos encontramos ante una práctica con alta evidencia científica de la que se puede beneficiar cualquier grupo étnico, religioso o cultural, pues sus programas están adaptados a las distintas culturas y libres de dogmas religiosos.
Los occidentales no pueden mantener la postura adecuada: Mindfulness no requiere ningún tipo de postura especial. Si bien se pueden usar posturas típicas de las tradiciones espirituales, en occidente es muy habitual practicarlo sentado sobre una silla. La práctica puede adaptarse a las necesidades físicas de cada persona.
Es difícil de aprender y requiere mucho tiempo de práctica: Los estudios demuestran que en un programa de 8 semanas y con una práctica de entre 15 y 20 minutos diarios ya se producen cambios importantes.
Mindfulness es una pseudociencia: Los mecanismos de acción de Mindfulness empiezan a ser reconocidos y abalados por la ciencia. A día de hoy se publican más de 1000 estudios científicos al año en revistas de alto impacto y su crecimiento es exponencial.
Solo funciona por efecto placebo: Todos los estudios confirman que el hecho de creer o no en la práctica no es relevante en su eficacia, descartando por tanto el efecto placebo.
No puede usarse en personas con problemas de salud mental: Si bien es cierto que ciertas patologías requieren adaptación y gran experiencia del instructor, Mindfulness no está contraindicado.
Donde brilla sin embargo es para fomentar el bienestar de individuos sanos, así como para el tratamiento de ciertas patologías como ansiedad, depresión, adicciones o enfermedades psicosomáticas.
Mitos positivos sobre Mindfulness:
Mindfulness es la panacea: En estos tiempos encontramos varios productos que se venden como la panacea, entre ellos Mindfulness. Sin embargo Mindfulness no vale para todo y desde luego no sustituye otros tratamientos.
Mindfulness es inocuo: Mindfulness puede presentar en algunas personas efectos no deseados, sobre todo sensaciones físicas o emocionales como ansiedad, temblores, falta de sentido de vida… Estos efectos son transitorios y son más comunes en las personas que empiezan.
Mindfulness NO es:
Dejar de pensar y sentir: La mente siempre está funcionando y no puede »apagarse». Mindfulness pone conciencia en el proceso del pensamiento y emociones pero se sigue pensando y sintiendo. Mucha gente entra en Mindfulness con la falsa idea de eliminar sus emociones negativas. Mindfulness no evita las emociones, las regula al observarlas sin quedarnos enganchados a ellas pero no las suprime.
Retirarse de la vida: Mindfulness no te va a aislar del mundo. Al contrario, nos permite llevar la atención a nuestra vida diaria haciéndonos más conscientes de la experiencia.
Reflexión racional: En nuestra cultura muchas veces se usa la palabra »meditar» como sinónimo de pensar reflexivamente. Mindfulness sin embargo no es dar rienda a nuestro dialogo interno para que evalúe nuestros actos. Es un acto experiencial y no conceptual.
Una varita mágica: No vamos a obtener resultados en las primeras meditaciones. Será necesario tiempo y práctica para ver los beneficios.
